El poder de las palabras: cómo tu lenguaje puede ser fuente de crecimiento o estancamiento

Isabelle Lecurou

    Nuestro inconsciente toma al pie de la letra lo que nos decimos a nosotros mismos y tiende muy fácilmente a hacerlo realidad en el mundo objetivo. Es por lo tanto muy importante ser cuidadosos con las palabras que nos rodean y con las que cruzan nuestra mente. 

Las palabras, expresiones, dichos y metáforas con los cuales nutres tu mundo interior no son neutras e inofensivas.

Muy al contrario : tanto lo que te dices a ti mismo como tu manera de pensar determinados conceptos básicos como éxito, familia, amor, dinero… influye de manera drástica tu experiencia concreta, real, y tu capacidad de crecimiento y realización personal y profesional.

   Palabras motor vs palabras freno

   Las palabras son a la vez motor y/o freno: te pueden hacer crecer o te pueden bloquear, te pueden impulsar, motivar o al contrario paralizar; te pueden tranquilizar y brindar confianza o pueden ser causa de angustia y miedo.

   Las palabras no son neutras: son portadoras de emociones y la emoción es lo que te mueve o paraliza. Las palabras siempre generan una reacción.

   Es un básico del mindset de cualquier persona en constante crecimiento: cuando las cosas no van como quiere, prefiere hablar de resultado en lugar de fracaso porque un resultado se analiza y mejora: abre nuevas perspectivas. En cambio, el término fracaso se oye como la conclusión poco gloriosa de una serie de fallas irrecuperables: decreta un hasta aquí (y parece predecir consecuencias muy negativas si te empeñas en continuar).

   Una persona así tampoco usará jamás la palabra intentar sino que hablará siempre de lo que hace porque intentar es darse un margen para fracasar (es curioso como los dos términos van a menudo de la mano: quien le teme al «fracaso» suele pasársela «intentando» cosas) mientras que «hacer» es implementar una serie de acciones en pos de un objetivo específico. ¿Funcionará? ¿No funcionará? La persona que «hace» – es decir que toma acción con el firme propósito de obtener resultados significativos – es una persona que se hace cargo de que funcione en lo que a ella le incumbe, es decir en lo que entra en zu Zona de Control (Stephen Covey).

   En el mismo orden de ideas, no es lo mismo decir «no puedo» y «no quiero»: decir no puedo es dar a entender (y decirse a si mismo) que una parte de la toma de decisión nos escapa, que es cosa del destino, de las circunstancias o de un tercero y que está fuera de nuestro alcance. «No puedo» es una de la peores expresiones freno porque nos separa de todos nuestros posibles y de un mundo de oportunidades. En cambio, decir «no quiero» es asumir que entre lo que rechazo y yo solamente está mi capacidad de toma de decisión y que de mi depende volver a abrir la vía que acabo de cerrar de manera consciente y responsable (porque tengo otros planes y marco prioridades).

   Estos son tres ejemplos que te muestran hasta qué punto tu experiencia depende muchísimo de tu lenguaje y si aspiras a crecer y realizarte – asumo que sí ya que estás leyendo este post – te toca a ti entrenar tu mente y cuidar de tu vocabulario para generar en ti y en los que te rodean emociones que impulsan y estimulan en lugar de emociones que debilitan y paralizan.

Palabras veneno vs palabras ungüento

   De la misma manera que hay palabras motor y palabras freno, hay palabras veneno y palabras ungüento, palabras que te limitan y hieren y palabras que te potencian y sanan.

   En este sentido, tienes que tener mucho cuidado con la representación que tienes de ti mismo/a y con esas características que te atribuyes como si fueran verdades absolutas: «lo que pasa es que soy muy flojo»; «no soy tan inteligente como para»; «no soy paciente»; «no soy meticulosa»; «no tengo talentos para»: no soy lo suficientemente inteligente/astuto/bella/especial/joven/ rico para…

   Lo malo es que actuamos y nos comportamos de acuerdo a esta representación, a esta idea que tenemos de nosotros mismos: las creencias relacionadas con nuestra identidad (lo que somos o más bien lo que creemos que somos) son de hecho las mas potentes – para bien o para mal.

   Cuando piensas por ejemplo cosas como: no soy capaz de hacer prosperar mi empresadifícilmente lo voy a lograr o bien las circunstancias del mercado no me son nada favorables... todavía te dejas la posibilidad de mejorar tus habilidades y de hacer lo necesario para superar las dificultades internas y externas.  Pero cuando piensas que definitivamente y por mucho que lo desees e intentes nunca serás un verdadero empresario o  empresaria porque eso no es para ti, como si se tratara de un rasgo de identidad predeterminado, con el cual unos nacen y otros no… entonces te prohibes a ti mismo toda oportunidad de desarrollar y hacer prosperar tu negocio, aunque estés haciendo todo lo necesario en términos de marketing para lograrlo.

  Las creencias que tienes sobre ti mismo/a tienen un impacto enorme sobre tu vida diaria y tu desempeño, más aun si son inconscientes. Te toca aquí hacer un gran trabajo de autoconocimiento e introspección porque sino «es como si fueras sordo y ciego respecto a ti mismo» (Françoise Kourilsky) y esto limita y frena muchísimo tu desarrollo y crecimiento.

   Así que te lo pregunto: ¿Cómo hablas de ti mismo/a? ¿Qué características te vienen en mente para definirte? ¿Son características potenciadoras o limitantes?

Tu diccionario personal

    Si resumieras tu Proyecto y Propósito de Vida en una decena de palabras claves ¿cuáles serían? Familia? Prosperidad? Libertad? Riqueza? Fraternidad? Inteligencia? Armonía? Salud? Éxito? Fama? Tolerancia? Naturaleza? Igualdad? ¿Con qué palabras expresarías lo que es importante para ti, lo que necesitas manifestar y experimentar para sentirte realizado/a? Te invito a reflexionarlo y a escribir tu propia lista de palabras claves antes de continuar a leer este post. 

    Estas 10 palabras expresan lo que es realmente importante para ti: son tus valores. Respetarlas y nutrirlas es fuente inagotable de crecimiento. Darles la espalda o traicionarlas causa en cambio un estado de frustración y estancamiento continuo. Pero para respetarlas y traducirlas en hechos concretos, tienes que tener muy claro cual es el significado PARA TI de esas 10 palabras.

Uno de los mayores errores es creer que las palabras tienen una especie de significado absoluto: si fuera el caso, no hubiera tantos problemas de comunicación ni tanta necesidad de explicar e ilustrar lo que quisimos o no decir. El significado  depende de quien emite la palabra, de quien la recibe y del contexto en general.

   Por lo cual, cuando tú y yo pensamos la palabra Familia o la palabra Exito, no visualizamos lo mismo y su carga emocional es muy diferente para cada uno de nosotros.

   Lo mismo pasa con la palabra Felicidad: ¿cuál será su significado para ti? ¿Cómo la plasmarías? ¿Cómo te imaginas siendo feliz? ¿Andando por el mundo en un jet privado, administrando diez empresas y ganando millones o escribiendo un libro en tu casa de la playa y oyendo a lo lejos las risas de tus hijos? ¿Ninguna de las dos? ¡Por supuesto que no! Tú eres único/a y por eso mismo es necesario que tomes el tiempo de descubrir cómo entiendes tú esta palabra o cualquier otra que forme parte de tu lista y diccionario personal.

   

   La carga emocional de las palabras que pronunciamos, pensamos o escuchamos tienen un gran impacto en nosotros. Más allá de su significado – bastante relativo como lo acabamos de ver – lo que importa es su impacto en tu estado mental, emocional y fisiológico, ese estado desde el cual tomas o no acción hacia las metas personales y profesionales que son para ti sinónimo de crecimiento y realización plena.

   Pero lo maravilloso es que la calidad de tu vocabulario y de tus pensamientos depende totalmente de ti y de la decisión que tomes al respecto: llenar tu espacio vital de palabras potenciadoras, estimulantes, sanadoras y motivantes, que te brindan confianza, optimismo y bienestar o dejarte controlar y paralizar por palabras freno, limitantes, hirientes y desalentadoras. Tú tienes el mando: ¿Qué eliges?

 

¿QUIERES SEGUIR TRABAJANDO 

EN BENEFICIO DE TU REALIZACIÓN PERSONAL Y PROFESIONAL?

SUSCRÍBETE 

Y TEN ACCESO INMEDIATO A LA MASTERCLASS 

QUE ELABORÉ PARA EMPRENDEDORES Y MENTES EMPRENDEDORAS!

Isabelle Lecurou

isabellelecurou

isabellelecurou

Hola, soy Isabelle! Tu profesión es tu pasión y estoy aquí para ayudarte a alcanzar tus objetivos y hacer realidad tus sueños, dándole rumbo a tu vida y sentido a tu emprendimiento. Conmigo, aprenderás a construir tu proyecto profesional desde la pasión y el disfrute y a conciliar realización personal con realización profesional, en beneficio de un éxito profundamente relevante y valioso. Isabelle Lecurou - Coach Profesional Certificada Life Coach para Emprendedores - Español/Français

Ver perfil completo →

Deja un comentario

Deja un comentario