Qué son las creencias y por qué tienen tanto poder

Isabelle Lecurou

   Tu manera de ver y entender el mundo así como la manera en que te ves y evalúas a ti mismo/a es el resultado de un sistema de ideas y pensamientos que fuiste adquiriendo con el tiempo a raíz de un complejo proceso de interpretación y filtración sensorial y cerebral. Por eso llamamos esas ideas y esos pensamientos creencias, porque ésto es lo que son: proyecciones de tu mente, fruto de tu interpretación de la realidad que te rodea.

   Aún así – es decir aún sabiendo que no son sino pensamientos –  nos es muy difícil luchar contra ellas y más todavía deshacernos de las que bloquean nuestro crecimiento, generando miedo y desconfianza, frenando nuestros proyectos y afectando nuestras relaciones. 

«Nuestras creencias acerca de nosotros mismos y de lo que es posible en el mundo que nos rodea tienen un gran efecto sobre nuestra eficacia cotidiana. Pueden moldear, influir e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestra creatividad, la manera en que nos relacionamos e incluso nuestro grado de felicidad y de éxito personal» – Robert Dilts (1)

EL ORIGEN DE TUS CREENCIAS

      Tus creencias se originaron en gran parte (y sin que fueras consciente de ello) en conversaciones, comentarios, juicios, consignas y preceptos que escuchaste durante tu infancia y adolescencia a lo largo de intercambios que sostuvieron tus padres y los miembros de tu familia y de tu comunidad (pueblo, barrio, escuela, iglesia o templo). 

  También fueron moldeadas por el discurso predominante en los medios de comunicación, educación y expresión cultural y artística del área político-cultural en la cual creciste.

  Dentro de dicho flujo continuo, los conceptos o concepciones que más te marcaron –  a tal grado que te influyen todavía el día de hoy – son los de tu padre o de tu madre (o de ambos), o de cualquier persona con quien tuviste un vínculo emocional muy fuerte desde la niñez.

    Este conjunto de preceptos te fueron muy útiles ya que te permitieron darle sentido al mundo que te rodeaba y te ayudaron a filtrar de una manera estructurada y sobre todo aceptable y saludable para tu cerebro y tu organismo el sinfín de estímulos (luz, sonidos, olores…) y la multitud de informaciones que te bombardean a diario desde tu nacimiento.

Fueron – y siguen siendo en su mayoría – el mapa y la brújula que tus padres y el medio en el que creciste te regalaron cuando llegaste al mundo para que no te perdieras en esta feria estridente y gigantesca que es el mundo.

¿POR QUÉ TIENEN TANTO PODER? (2)

   La realidad que nos rodea – lo que cada uno de nosotros nombramos «realidad» – es la suma de dos bloques, de dos niveles totalmente desiguales y desproporcionados:

  1. La realidad de primer orden (hechos, experiencias, comportamientos), que es la que registran nuestros perceptores sensoriales, la que tendemos a considerar como «objetiva» (3)
  2. La realidad de segundo orden, es decir el universo de nuestras representaciones, el área de los significados que atribuimos a las cosas, las interpretaciones, hipótesis o deducciones que elaboramos, las conclusiones que sacamos.

   Ahora bien, en nuestra percepción y visión del mundo, la realidad de segundo orden prevalece sobre la realidad de primer orden en una proporción considerable:    

El entorno es 80% cerebral y 20% factual: es sobre todo una percepción (3)

   En otras palabras, el 80% de tu realidad es un conjunto de creencias (representaciones, significados, interpretaciones, hipótesis, deducciones, conclusiones). De ahí el poder fenomenal que llegan a tener sobre tus conductas, tus estados y tu existencia.

   De hecho, parte del trabajo del coach con sus clientes es «regresarlos» siempre a la realidad de primer orden e invitarlos a hacer lo mismo con su propia experiencia. De esta manera, pueden ver las cosas como son (independientemente de cualquier juicio o interpretación suya o de su entorno) y tomar de esta manera medidas realmente acertadas y efectivas para su desarrollo y crecimiento.

 «Muy a menudo estamos atrapados por nuestro intelecto que confunde la imagen de la realidad con la realidad misma. Sin embargo, esta distinción es esencial porque la gran mayoría de nuestros problemas involucran solamente esa famosa realidad de segundo orden que nosotros mismos estamos construyendo. Ésta es la que invariablemente plantea un problema.» Françoise Kourilsky

   De ahí esta frase que probablemente habrás visto una y otra vez en las redes sociales: «Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto» (Henry Ford) porque tu realidad – y por lo tanto lo que eres capaz de hacer en ella – está determinada en un 80% por tus creencias. O para decirlo de otra manera,

el 80% de tu realidad está hecho de creencias.

   Obviamente, mientras ese sistema de creencias no te impide crecer y progresar, no lo cuestionas. Sin embargo, al conectar poco a poco con amigos, parejas, colaboradores, mentores y como no, personas de otras culturas que tienen su propio sistema de creencias, al adquirir nuevos conocimientos y estudiar nuevos enfoques, vas afinando  tu propia visión del mundo y eventualmente vas cuestionando parte del legado que te dejaron tus padres y el medio en el que creciste.

   Este proceso – que suele iniciar en la adolescencia – es normal y natural: es parte de lo que te toca hacer para madurar, manifestar y afirmar tu identidad personal, la cual es única e irrepetible. 

Ser adulto es escoger su propio sistema de creencias 

ELABORA TU PROPIO MAPA MENTAL

    Como te lo comentaba anteriormente, el sistema de creencias que te heredó tu familia y tu medio es como un mapa que te permite andar por el mundo y darle sentido y coherencia. Sin embargo, ese mapa no cubre el mundo real; sólo es lo que tu familia, tu medio y ahora tú son capaces de ver y de entender del mundo. 

El punto es el siguiente:

«El mapa no es el territorio»

Alfred Korzybski (4)

Tu sistema de creencias sobre el mundo no es el mundo.

Tu sistema de creencias sobre quien eres no es quien eres.

Tu sistema de creencias sobre lo que eres capaz o no de hacer

no es lo que eres capaz o no de hacer.

Tu sistema de creencias sobre lo que te mereces o no

no es lo que te mereces o no.

   

   Ahora bien, cuando tus sueños, tus aspiraciones y tus ambiciones – tanto personales como profesionales – te empujan a hacer cosas que nadie hizo antes que tú o a hacerlo de una manera distinta o basándote en valores diferentes, propios… ese mapa, ese «territorio mental»  que te legaron ya no te funciona.

   Ya no te permite orientarte correctamente porque no cubre el territorio totalmente nuevo en el cual te estás adentrado. Puede ser incluso (es muy común en muchos medios) que te hayan inculcado que ese nuevo territorio – fuera de los limites del mapa que te heredaron – es peligroso para ti e incluso para los tuyos. Otros términos que podrás escuchar es que es «malo» salir del mapa (vas a tener problemas; vas a atraer problemas) o también «inútil» (no te va a funcionar, vas a perder tiempo, no es para ti, no es para gente como nosotros). ¿Te suena?

   Para crecer y realizarte – lo cual siempre requiere salir del territorio en el cual empezaste tu travesía por este mundo – te va a tocar por lo tanto elaborar tu propio mapa de acuerdo a tus propias creencias y en base a tus propios objetivos. Sólo así podrás romper el Techo de Cristal que no te deja despegar y salir de tu Zona de Conformismo, lo cual frena poderosamente tu proceso de crecimiento y realización.

   Así que hoy te reto: ¿estás dispuesto/a a tomar las riendas de tus creencias? ¿Estás listo/a para deshacerte de las que te bloquean y limitan y a dar el paso a creencias que liberen y fortalezcan tu potencial? ¿Te parece si juntos dibujamos un nuevo mapa?

Ese es el desafío fundamental: trabajar en uno mismo, especialmente para lograr objetivos que son esenciales para nuestro bienestar y desarrollo. Nuestro margen de acción y, digámoslos, de libertad es además enorme: si el 80% de lo que consideramos «realidad» es en gran parte el resultado de nuestros pensamientos,  ¿por qué entonces no tomar las riendas de los mismos y orientarlos en nuestro beneficio? – Françoise Kourilsky

 

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Isabelle Lecurou

_______________

1- Robert Dilts, Cómo cambiar creencias con la PNL, Barcelona, Editorial Sirio, 2011 (4a edición)

2 Cf. Françoise Kourilsky, à savoir Du désir au plaisir de changer, Paris, Dunod, 2014 (5e édition), 316 p.; Françoise Kourilsky, L’accomplissement personnel. Se réjouir, s’apaiser, réussir, Paris, InterEditions, 2014 (2ème édition), 256 p.

3 – Ten en cuenta que nuestros sentidos son de hecho bastante defectuosos al respecto: entre otros ejemplos, recuerda que no captamos los infrarrojos y tampoco un rango enorme de infra o ultra sonidos que sí registran otros seres vivos (los elefantes, los murciélagos). La realidad  de primer orden es por lo tanto una versión bastante filtrada y reducida de la realidad «objetiva».

4 – «El mapa no es el territorio y el nombre no es la cosa nombrada» Alfred Habdank Skarbek Korzybski (1879 -1950), conocido sobre todo por desarrollar la teoría de la semántica general. 

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