Cómo detectar y vencer las creencias limitantes

Isabelle Lecurou

    En un artículo anterior (1) te expliqué cómo, por qué y para qué se forman nuestras llamadas creencias y lo importante que son para que el mundo que nos rodea cobre algo de sentido.

   Te comentaba entonces que son un poco como un mapa que nos hubieran legado en nuestra infancia para que pudiéramos crecer de forma segura y algo estable, brindándonos una lectura coherente del mundo y de nosotros mismos en este mundo.

   Pero «el mapa no es el territorio» (2) y aunque tendemos a pensar que tienen una base objetiva, concreta, estas creencias no son la realidad y esta lectura es solamente una interpretación – entre otras muchas posibles – de lo que es el mundo y de lo que somos nosotros. 

   En sí, esto no es un problema, de ninguna manera: es lo que es, simple y sencillamente. De hecho la mayoría de las veces nuestras creencias nos sostienen y potencian; nos ayudan a seguir adelante, sostienen nuestro crecimiento y fortalecen nuestro proceso de realización personal y profesional. Mientras nos apoyan y fortalecen, no tenemos porque cuestionarlas y de hecho no lo hacemos naturalmente sino a raíz eventualmente de encuentros o conflictos con otras personas o grupos portadores de otros sistemas de creencias.

   Pero también vamos por la vida llenos de creencias que nos limitan y frenan, que nos generan miedo y frustración, que nos hacen ver al mundo y a los demás desde pensamientos de escasez, de mezquindad o temor y que nos brindan una autoimagen debilitada e impotente.

   Mientras nos quedamos en nuestra Zona de Confort y siempre y cuando no aspiramos a más (3), nos acomodamos de sus mensajes alarmistas, temerosos y restrictivos pero cuando deseamos crecer y necesitamos para eso desafiarnos a salir de esta zona es cuando empieza el conflicto interno…

… un conflicto interno especialmente debilitante para nuestro crecimiento porque las creencias limitantes nos ganan en dos aspectos:

  1. no somos conscientes de ellas; en su mayoría, no las tenemos detectadas; no sabemos que las tenemos.
  2. no las vemos como creencias sino como verdades: creemos que los pensamientos, las emociones y las sensaciones con las cuales se manifiestan en nosotros se fundamentan en algo real, objetivo.

   Veamos cómo resolver estos dos puntos, mermar la influencia y el impacto de nuestras creencias limitantes y reactivar de esta manera nuestro poder personal, en beneficio de nuestras ambiciones y aspiraciones.

CÓMO DETECTAR TUS CREENCIAS LIMITANTES

   Las creencias limitantes lo son solamente cuando te frenan o bloquean en un proceso de crecimiento. Puedes adivinar su «presencia» cuando en el marco de este mismo proceso experimentas de repente cierta resistencia tuya: evitas hacer ciertas cosas, las pospones indefinidamente, tienes «otras prioridades»… encuentras mil excusas y obviamente te estancas. 

   Detectarlas y traducirlas con palabras es un primer paso para quitarles fuerza ya que al ser consciente de ellas, empiezas ya a recobrar algo de tu poder personal. ¿Cómo hacerlo?

Método 1 – El método contemplativo

  • Siéntate en un lugar cómodo y silencioso
  • Ten a la mano lo necesario para escribir: divide tu hoja en dos columnas.
  • Piensa en la meta que quieres alcanzar, cierra los ojos y deja que sensaciones (4) y pensamientos se manifiesten. Sólo obsérvalos, sin juzgarte.
  • Anótalos en la columna de izquierda

   Este método no es resolutivo en sí pero te permite dar un primer paso enorme: ahora sí eres consciente de tus pensamientos, sabes cuáles son, sabes qué es lo que te dices a ti mismo cuando piensas en tu meta, con qué creencias limitantes te estás hostigando a diario. Simbólicamente las sacaste de tu mente para depositarlas en el papel. El mensaje es poderoso: lo que te estás diciendo a ti mismo es OK, aquí las tengo; de ahora en adelante yo me hago cargo. Por eso la columna derecha vacía. Así déjala por el momento: es el recordatorio de tus infinitas posibilidades.

Método 2 – El método indagatorio

   Si la calma y contemplación no son todavía lo tuyo, escoge este ejercicio entonces. Piensa en tu meta, en tu situación actual de estancamiento, en cómo te la explicas a ti mism@ o a los demás y completa las frases siguientes:

Lo que pasa es que:

  • Pienso que nunca voy a poder….
  • Siempre me han dicho que no puedo…
  • No soy capaz de…
  • Aunque tenga las capacidades de hacerlo, no tengo derecho a/de…
  • No merezco…
  • Junto a otras personas, soy…
  • Siempre me siento culpable cuando…
  • No me puedo perdonar…
  • Es que me siento totalmente impotente cuando…
  • Me siento inadecuado/a, fuera de lugar cuando…
  • Tengo absoluta necesidad de … para…
  • Lo que no me gusta en mí es … porque es muestra de …
  • Además odio a la gente que … porque…

     Nuevamente observa tus respuestas, sin juzgarte: algunas te sorprenderán, otras te harán reír o te provocaran enojo o tristeza… No importa. Ya hiciste la mitad del camino: sabes cuáles son; las estás viendo frente a frente.

   Como cualquier actividad de autoconocimiento, estos ejercicios van a activar mecanismos internos inconscientes que van a estar trabajando en tu beneficio. Deja que pasen algunos días y sigue con lo tuyo. Anota en tu diario (¿Tienes uno?) lo que sientes y piensas pero sin procurar solucionar nada por el momento.

CÓMO VENCER TUS PENSAMIENTOS LIMITANTES

     Aquí te va a tocar trabajar en dos frentes:

  1. Tus pensamientos (realidad subjetiva)
  2. Tus acciones (realidad objetiva)

   Aunque la conclusión que saca no es cierta, una creencia siempre se agarra de una pizca de realidad objetiva. Por ejemplo si tú dices: «tengo 27 años: soy demasiado joven  para pretender a semejante puesto», tu edad es una realidad objetiva: las conclusiones que sacas al respecto, no. Si esta creencia te frena en tus ambiciones y no te deja crecer profesionalmente, te va a tocar entonces

  1. cuestionar la creencia 
  2. contradecir la creencia

En el mejor de los casos, te bastará con implementar solamente una de las dos cosas.

Cómo cuestionar una creencia

   Escoge ahora la creencia que más debilitante y limitante te parece y hazte esas 6 preguntas:

  1. ¿Cómo me condiciona esta creencia? ¿Qué impacto tiene en mi calidad de vida y en mi trabajo?
  2. ¿En qué me sirve esta creencia? ¿En qué me es útil?
  3. ¿Qué recursos míos se ocultan detrás de ella?
  4. ¿Qué aprendizajes está esperando que haga para crecer?
  5. ¿Cómo puede ser fuente de crecimiento? ¿Cómo la puedo utilizar en mi beneficio?
  6. ¿Qué voy a hacer, muy concretamente, para sacarle provecho?

   Una creencia limitante también es un llamado a superarte: se manifiesta cuando no explotas tu pleno potencial. Encontrar «lo que hay detrás» es conectar con todo lo que eres capaz de hacer y lograr porque tienes ya, dentro de ti, todo lo necesario para eso. Al contestar con honestidad a este cuestionario, esto es precisamente lo que vas viendo, entendiendo y asumiendo poco a poco.

Cómo contradecir una creencia

   La única manera de contradecir una creencia es tomando acción y haciendo exactamente lo contrario de lo que ella expresa: contradecirla con actos. 

   Si has trabajado a fondo lo anterior (detectar y cuestionar tus creencias), lo más probable es que ya no te cueste tanto desafiar tus creencias con acciones concretas. Puede ser incluso que su impacto negativo se haya diluido por completo sin que te hayas dado cuenta.

   De no ser así, te va a tocar retarte pero nuevamente no es lo mismo retarse desde el conocimiento que retarse desde la ignorancia y tú ya conoces tu situación al respecto, sabes cuáles son tus creencias y cuál es su utilidad encubierta.

  Tienes nuevamente dos opciones:

  1. Dar el salto de fe: algo así como «Tengo 27 años, sé que el considerarme demasiado joven para este puesto es solamente una creencia limitante mía y aunque me hace sentir todavía inseguro/a, la veo como lo que es : un pensamiento, no un hecho. Así que me lanzo: acepto el puesto y me preparo de la mejor manera para honrar mi compromiso.»
  2. La técnica paso a paso: se trata aquí de graduar las dificultades y el esfuerzo hacia tu meta. En el caso de una creencia, se trata de ponerte varios retos de menor importancia y menor carga emocional – pero relacionados con el desafío principal – de tal manera que vas entrenando tu mente hasta llegar a la meta. 

   En cualquier caso, te toca tomar acción para poder experimentar en la realidad objetiva lo improcedente de tu creencia (en este caso, «soy demasiado joven para») y aprovechar al mismo tiempo para mejorar la experiencia gracias a las enseñanzas que te depara esa misma creencia: «prepárate bien», «da lo mejor de ti», «no te dejes impresionar», «piensa en qué dirás si alguien critica tu edad», etc.

Isabelle Lecurou

   Como bien te lo imaginas, trabajar en detectar y vencer las creencias que te están actualmente limitando y frenando requiere de constancia y paciencia: es un proceso; no hay milagros. Pero es un proceso liberador y sumamente potenciador.

   Tendrás que reactivarlo una y otra vez – siempre y cuando te pongas nuevos objetivos y desafíos – pero lo harás con cada vez más soltura, eficacia y motivación porque tendrás la certeza de que al cumplir con ese trabajo de autoconocimiento y desarrollo personal vencerás uno a uno todos los obstáculos internos que te encuentres en el camino. 

Las creencias son como las circunstancias:

te controlan a ti hasta que tú las controles a ellas

Así que ya sabes…

 

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Isabelle Lecurou

___________

(1) – Qué son las creencias y por que tienen tanto poder

(2) – La frase «El mapa no es el territorio y el nombre no es la cosa nombrada» es de Alfred Korzybski (1879 -1950), padre de la semántica general.

3 – La Zona de Confort no es mala en sí: es un espacio de seguridad y control fisiólogico y sicológico muy necesarios para nuestro equilibrio. El problema es cuando se convierte en Zona de Conformismo es decir cuando nos aferramos a ella a pesar de querer y necesitar algo más, algo diferente… por miedo a lo desconocido y por sumisión precisamente a nuestras creencias limitantes. 

4 – Las sensaciones que llegas a experimentar en ese momento pueden ser de tres tipos: te sientes sin recursos (consideras que el objetivo en sí es alcanzable pero que tú no tienes lo necesario para lograrlo); te sientes sin posibilidades (consideras que el objetivo no es alcanzable, de ninguna manera e independientemente de los recursos y las capacidades que tienes a tu alcance) o te sientes inadecuado (consideras que el objetivo es alcanzable, que tienes lo necesario para lograrlo pero que no es para ti, que tú no te lo mereces, que no tienes derecho a ello).

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Hola, soy Isabelle! Tu profesión es tu pasión y estoy aquí para ayudarte a alcanzar tus objetivos y hacer realidad tus sueños, dándole rumbo a tu vida y sentido a tu emprendimiento. Conmigo, aprenderás a construir tu proyecto profesional desde la pasión y el disfrute y a conciliar realización personal con realización profesional, en beneficio de un éxito profundamente relevante y valioso. Isabelle Lecurou - Ph-D. Coach Profesional Certificada Life Coach para Emprendedores - Español/Français

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