¿Quieres hacer un coaching? ¡Contrata a un coach!

Isabelle Lecurou

   ¿Te llama la atención el Coaching pero te desanima lo contradictorio y caótico que llegan a ser las diferentes definiciones y aplicaciones que se le dan a esta disciplina? Te entiendo. Incluso para una profesional como yo llega a ser abrumador y desalentador.

   Para explicar y justificar los diferentes abusos que se cometen en nombre del coaching (pero porque no es coaching) se insiste mucho en que «el mercado no está regulado», que no está «controlado», tanto en cuanto a formaciones como en cuanto a practica.

   Lo cual, en primer lugar, no es tan cierto: es posible formarse y certificarse como Coach Profesional en universidades de prestigio (Paris, Madrid) o en escuelas o centros privados igualmente de alto nivel y supervisados y avalados por estancias gubernamentales (Secretarías de Educación, Secretarías del Trabajo). Por otra parte, y hasta donde yo sepa, el profesionalismo y la ética son responsabilidad del mismo coach, independientemente de si oficia en un ámbito regulado o no

   El punto es que ni los coaches podemos seguir lavándonos las manos por «la pésima situación del mercado del coaching» ni las personas interesadas en hacer un coaching pueden seguir asumiendo que los abusos y mala praxis son parte intrínseca de esta profesión. No lo son y por una razón muy sencilla

El coaching, como disciplina del acompañamiento, encierra en su misma filosofía el respeto incondicional a la persona – a su autonomía, a su responsabilidad, a su capacidad de hacer lo que le conviene hacer para alcanzar lo que ella quiere alcanzar. El coach es por lo tanto profundamente respetuoso de su cliente – no por calidad propia sino porque es parte intrínseca de la filosofía y de la metodología del coaching profesional.

   Puede haber coaches más o buenos en lo suyo pero no puede haber coaches invasivos y abusivos (que te juzguen, te critiquen, te digan qué hacer y que no; te hagan sentir mal, insuficiente, ilegítimo, inadecuado… todo eso «por tu bien» por supuesto). Y si lo son, entonces no están haciendo coaching (y quien sabe de hecho que están haciendo en realidad (1) pero ¡eso es otro cuento!)

A partir de ahí, me quedan dos opciones: o lanzarme en una larga cruzada en contra de los falsos coaches o enfocarme en darte a ver – a ti que me lees porque intuyes que esta disciplina y profesión puede serte de gran ayuda en algún momento de tu trayectoria profesional y personal – darte a ver decía, qué sería para ti trabajar conmigo o con cualquier otro profesional debidamente formado y 100% respetuoso del marco metodológico y ético de esta profesión. Elijo la segunda opción.

Por lo tanto, en este artículo, me voy a enfocar en compartirte lo básico de lo básico para que tengas a la mano la información necesaria a la hora de contratar a un coach debidamente formado y certificado, es decir a un profesional qué sí te brindará un verdadero servicio de coaching, tal y como se entiende y se practica esta disciplina y profesión (2). Porque eso sí: si lo que quieres es hacer un coaching, te conviene hacerlo… con un coach! 🤷🏻‍♀️

La democratización del Coaching: una gran oportunidad para ti

  Las primicias del coaching se dieron en Estados Unidos, en los años sesentas más o menos, con la aparición de cargos, de funciones exclusivamente dedicadas al acompañamiento de personas (principalmente actores, deportistas y directivos o ejecutivos de grandes corporaciones) que necesitaban una ayuda externa para resolver dificultades propias de su desempeño profesional (3). Sin embargo, el Coaching Profesional como tal – metodología y filosofía subyacente incluidas – se gestó sobre todo en Europa a lo largo de los siglos (se suele considerar a Sócrates como el padre de nuestra disciplina) hasta consolidarse en la segunda mitad del siglo XX con figuras como Timothy Gallwey – entrenador de tenis y golf – quien, en su libro The Inner Game of Tennis (1974), echó las bases de esta disciplina y profesión tal y como la practicamos el día de hoy (cual sea la clientela meta) con nociones tan fundamentales como: el adversario que llevamos dentro; liberar el potencial de la persona; la responsabilidad del jugador (cliente); el necesario trabajo de autoconocimiento; la importancia de recibir (vs controlar) las emociones; aprender a aprender, etc. 

El coaching, por lo tanto, nació como una disciplina de acompañamiento enfocada en potenciar el desempeño de profesionales de alto rendimiento inmersos en ámbitos competitivos (deportes, negocios). Durante décadas se abrió muy poco a otros sectores y a otras problemáticas.

No fue hasta los años 2000 más o menos cuando empezó a democratizarse poco a poco y a considerar nuevos ámbitos, nuevas temáticas y una clientela mucho más amplia. Consecuencia de ello es el panorama que tú conoces el día de hoy y que se dibujó hace menos de un década. El punto es que actualmente, cualquier persona puede contratar directamente a un coach y lo puede hacer para trabajar cuestiones de desarrollo profesional como de desarrollo personal.

En otras palabras, hace 20 años no habrías podido ni contactar directamente a un coach ni costear un proceso de coaching. Hoy sí y no sabes todo lo que te puede aportar, tanto en tu vida personal como profesional!

Pero seamos honestos: la otra cara de la moneda de dicha democratización fue la explosión del llamado Mercado del Coaching (el cual incluye oferta, demanda y formaciones para ser coach) en el cual te toca transitar para elegir al profesional que mejor te convenga.

El Coaching es una disciplina maravillosa, que puede marcar un antes y un después en tu vida o en tu trayectoria profesional. Pero para que así sea es importante que trabajes… con un coach. Te lo pongo de otra manera: no contrates a alguien que se ha certificado como Life Coach después de seguir un curso en línea de 5 horas (sí, sí, existe) y ni siquiera de 6 meses!  Contrata a un profesional debidamente formado y certificado.

Tu seguro: el Coach Profesional Certificado

¿Cómo saber si quien te quiere vender un coaching realmente está capacitado para ello? En realidad, no es tan complicado.

El coach es un profesional que ha recibido el derecho de ejercer su profesión (4) después de un intensivo proceso de formación y certificación de Nivel Master que le brinda un título muy específico: el de Coach Profesional Certificado

En otras palabras, el Coach Profesional es una persona que tiene:

  1. un nivel de Educación Superior 
  2. una trayectoria profesional previa: la mayoría de los coaches ya han ejercido o están ejerciendo otra profesión, en el ámbito empresarial, académico u otros y en instituciones privadas como públicas (5)
  3. una certificación que respalda determinadas horas de curso teoríco-practico, determinadas horas de coaching en tiempo real (con supervisión), la aprobación de un examen escrito, la redacción y presentación ante un jurado de especialistas de una tesis (Master)

Una vez certificado, los servicios de un Profesional del Coaching pueden llevarse a cabo en una gran variedad de entornos o ámbitos: desde consultorios privados – presenciales, digitales – hasta grandes instituciones publicas y privadas, ejerciendo como autónomos, socios de un bufete o despacho o incluso como coaches internos (empleados), adscritos a una institución o una empresa. Por lo mismo, las problemáticas pueden ser igual de variadas, dependiendo además de si el coach trabaja con una persona o un grupo de personas, de la función de sus coachees o de la etapa vital en la cual se encuentran.

En vista a todas estas posibilidades, un Coach Profesional recibe una formación generalista que lo prepara a intervenir tanto en cuestiones de desarrollo personal como de desarrollo profesional y a hacer misiones de coaching en los dos principales campos de aplicación: el individuo (sea como simple particular o en el ámbito profesional) y el equipo (deportivo, empresarial, educativo, hospitalario… los perfiles, tamaños y problemáticas son múltiples).

Es decir que como los médicos (y hasta aquí la comparación porque el coach de ninguna manera está capacitado para intervenir en cuestiones de salud física o mental), los coaches recibimos una formación completa, genérica, común y es solamente después – cuando ya nos instalamos como profesionales – cuando segmentamos nuestro campo de intervención, de acuerdo a nuestros gustos e intereses, a nuestros talentos y fortalezas y a la clientela con la cual queremos trabajar.

En otras palabras, un coach profesional no se forma como Life Coach o como Coach Ejecutivo: primero se forma como Coach Profesional y solamente después se enfoca y especializa en problemáticas específicas.

Antes de contratarlo, evalúa a tu coach con esto

   Uno de los objetivos fundamentales del coaching es ayudar a las personas a hacerse cargo de lo que es importante para ellas: es por esta razón que el coach siempre trabaja en respetar y fortalecer la autonomía y la responsabilidad de su cliente. Partiendo de ahí, tu responsabilidad contigo mismo y con tu proceso de desarrollo empieza ahora mismo: al escoger a conciencia el profesional con quien vas a colaborar.

Lo que intento decirte con esto es que en cierta manera, tu Coaching empieza antes del Coaching: cuando tú te haces cargo de cuidarte lo suficiente como para brindarte, obsequiarte, los servicios de un verdadero profesional

Y para lograrlo, no estás exento de recursos. Es más, existen maneras muy concretas de encontrar a verdaderos profesionales del coaching y de evaluarlos antes de contratarlos. A continuación de voy a compartir cuatro de ellas, las fundamentales: 

  1. Busca un Coach Profesional Certificado y búscalo, de preferencia, en Linkedin: para ser honesta, pocos son los coaches que interactúan en redes sociales. En mi caso, lo hago porque es mi propósito y vocación acercar el Coaching Profesional a un público poco tomado en cuenta por mis pares. Pero he de reconocer que no somos muchos, por el momento, en trabajar como autónomos y dirigiéndonos a particulares como tú (vs. a empresas o instituciones). 
  2. Evalúa con atención los testimonios que comparte: cuando lees los testimonios de sus pasados clientes, asegúrate de que se centran en su experiencia y en su transformación de ellos, no en lo «maravilloso» que es el coach! Un coach ha de ser transparente: no se trata de él, se trata de su coachee, se trata de ti. Infórmate por lo tanto sobre cómo se sintieron con este profesional, cual fue la calidad de la relación, de la colaboración, del proceso que vivieron con él pero desconfía de los testimonios demasiado centrados en la persona del mismo coach. Un coach no es un gurú!
  3. Solicita una entrevista preliminar gratuita: es obligación del profesional contestar la dudas y preguntas de un prospecto sin cobrarle la sesión. Obviamente – y de la misma manera que tú escogerás a tu coach, el coach escogerá a sus posibles clientes: es probable por lo tanto que tengas que pasar un filtro – un cuestionario por lo general (6) – para solicitar dicha entrevista. Pero como sea, nunca pagues un proceso de coaching sin haber primero hablado cara a cara (aunque sea en línea) con la persona que estás contratando.
  4. En la entrevista, hazle peguntas sobre… Coaching: aunque un coach se esté dando a conocer como especialista en un campo en particular (Coaching Deportivo, Coaching Ejecutivo, Coaching de Equipo, Coaching de Vida, Coaching Organizacional) debe de poder hablarte con cierta soltura de todos los demás. Por ejemplo, un coach que no practica el Coaching de Equipo porque ha decidido especializarse en Coaching Individual – como es mi caso precisamente -, no puede ignorar los fundamentos teóricos y prácticos del Coaching de Equipo y debe de estar listo para intervenir en misiones de esta índole; es parte obligatoria de su formación y de sus competencias profesionales. Así que checa esto : estás en tu total derecho de hacer las preguntas que te convienen. 

Amo profundamente mi profesión porque sé todo lo que puede aportar y desde qué filosofía lo hace: una filosofía respetuosa del ser humano como tal, independientemente de su cultura, de su profesión, de su religión, de su edad, de su género…

El coaching es una disciplina humanista enfocada en tu crecimiento y en tu realización, tal y como tú entiendes cada una de esas palabras. Es, finalmente, lo que tú haces con él, siempre y cuando no permitas que alguien que no está preparado para ser coach te robe tu proceso ( y de paso tu tiempo y tu dinero). Pero esto no pasará, o no volverá a pasar, porque ya sabes a quien buscar y cómo hacerlo.


  1. No cuento el número de clientes o lectores que me compartieron experiencias de «coaching» (con muchas comillas por favor) simple y sencillamente alucinantes. Si ese fue tu caso, tal vez tenga sentido para ti esta reflexión de Fredy Kofman sobre lo que llama el Coach Vampiro: «Hay dos tipos de coaches […]: los vampiros, que son coaches que usan a sus clientes para aumentar su propia autoestima diciéndole al cliente cómo debe de hacer las cosas, cuál es la verdad y ponerse en el lugar del sabiondo que le da consejos al otro; en contraparte está el verdadero coaching, basado en el deseo de que el otro crezca, de que aumente su autoestima» 
  2. No tardo en aclararte este punto en un artículo ulterior.
  3. En el mundo del teatro y del cine estadunidense, el coach era el repetidor – el que entrenaba al actor, le ayudaba a prepararse para su papel. Pero la palabra coach se impuso sobre todo en el mundo deportivo (Futbol Americano primero), marcando un nuevo enfoque del entrenamiento puesto que ya se vislumbraba que la preparación óptima de un deportista de alto rendimiento no podía incluir solamente los aspectos físicos sino que debía contemplar también cuestiones mentales y emocionales.
  4. En mi caso, mi certificación como Coach Profesional está avalada por el Gobierno Francés y registrada en el Registro nacional de las Certificaciones Profesionales con el número 6115-835. Es decir que tú puedes rastrearla y confirmarla.
  5. De hecho, muchos profesionales de diferentes ámbitos (enseñanza, medicina, negocios, etc) se forman y certifican pero sin intención de ejercer el coaching como tal sino para adquirir nuevas habilidades – sobre todo en cuestiones de liderazgo de equipo – que les permiten simplemente mejorar su desempeño profesional.
  6. Puedes ver el que yo misma utilizo para evaluar si las personas que solicitan un proceso conmigo encontrarán en el coaching las respuestas a lo que necesitan: accedes a el desde el botón «Solicito mi sesión de valoración»
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Te doy la bienvenida a este espacio 100% dedicado a tu realización personal y profesional. Desde el enfoque del Life & Performance Coaching, ayudo a emprendedores, pequeños empresarios y profesionales de alto impacto (ciencias, arte, docencia e investigación, tecnología, comunicación) a diseñar e implementar el Estilo de Vida (Lifestyle) y de Trabajo (Workstyle) que les permita alcanzar sus metas y hacer realidad sus aspiraciones y ambiciones disfrutando del proceso y haciéndolo parte de su crecimiento y realización plena. Isabelle Lecurou - Ph-D. Coach Profesional Certificada Life & Performance Coaching - Español/Français

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