En determinadas circunstancias, cuesta mucho trabajo alcanzar nuestros objetivos a pesar de estar trabajando duro para lograrlo.
No hablo de las metas sencillas, que no te retan ni movilizan internamente sino que simplemente requieren de ti una buena dosis de atención, organización y empeño. No… Hablo de las otras metas, las que te desafían tanto externa como internamente, que te entusiasman pero te dan miedo, que exigen de ti cambio y superación pero que están tan conectadas con tus aspiraciones y ambiciones intrínsecas que no puedes darles la espalda.
Así que te lanzas, vas con todo, trabajas y mucho, implementas todo lo que sabes sobre planeación, organización y productividad. No paras, te desgastas y agotas pero – por mucho que hagas y aunque sí estás avanzando – no alcanzas tu objetivo como tal.
¿Qué está pasando?
Pueden ser muchos los motivos por los cuales no logras alcanzar un objetivo pero aquí te voy a compartir ocho de ellos solamente, esperando que esta lista te ayude a diagnosticar dónde está el bloqueo que experimentas el día de hoy y, por lo tanto, dónde enfocarte para destrabar o resolver la situación.
El objetivo… no es tuyo
Es el fruto de expectativas ajenas (de tu familia, de tu pareja, de tu medio social, cultural o profesional) y por lo tanto de conceptos y creencias (en torno a lo que hay que ser y hacer) que no son tuyas o que ya no son tuyas. Inconscientemente (o tal vez no tanto) estás intentando encajar en cierta idea de lo que es ser exitoso en el trabajo y realizado en la vida personal que sin embargo (ya) no compartes.
Por lo tanto, se podría decir que, en cierta manera, al no alcanzar este objetivo te estás autocuidando: no permites que tu vida se encamine hacia metas que no te llenan ni te corresponden. Sin embargo, y ya lo sabes, no puedes seguir de manera saludable con esta dinámica puramente reactiva. Es tiempo para ti de cortar con esas lealtades ocultas y de emprender el proceso que te permita activar tu liderazgo personal para forjar tu propio camino de vida.
No sabes definirlo
Decimos los coaches que el definir correctamente un objetivo le asegura a nuestro cliente un 5o% de su avance hacia el mismo. En sí es una exageración pero tiene el mérito de dejarle claro a todos (clientes y coaches en formación) lo crucial que es la fase de definición del objetivo en un proceso de coaching.
El ayudarte a definir y formular correctamente tu objetivo es parte de nuestra expertise como profesionales del acompañamiento. Esto te muestra dos cosas: en primer lugar, lo difícil que es efectivamente definir un objetivo para quien no ha sido formado al respecto; y por lo mismo, te da a entender por qué, en segundo lugar, conviene acudir a un profesional para lograrlo.
Es fundamental que sigas una serie de pasos que te permitan clarificar y concretar lo que realmente deseas alcanzar, asegurándote además de que siempre haya conexión y alineación con tu motivación personal. Además, es crucial que lo hagas desde un estado de foco y concentración que favorezca la introspección e impulse a la acción. Como bien lo imaginas, no es fácil lograrlo a la primera; sin embargo, después de hacerlo con tu coach, te será mucho más fácil definir tus objetivos sin ayuda.
No sabes medir el plazo de alcance
En otras palabras, no sabes evaluar cuánto tiempo te tomará alcanzar tu objetivo, lo cual está impactando de manera negativa en todo lo que tiene que sostener el proceso de alcance: tu plan de acción, tu enfoque, la gestión de tus niveles de energía y motivación…
No es lo mismo activar un proceso a corto plazo – ultra enfocado, preciso, de ejecución inmediata y alto desempeño – que un proceso a largo plazo – el cual requiere resistencia, paciencia, consistencia, un firme compromiso en llegar a la meta y la capacidad de automotivarte constantemente.
En resumen, definir con mayor precisión cuánto tiempo tardarás en alcanzar tu meta te ayudará a ajustar el proceso que estás llevando a cabo y a afinar tus estrategias internas y externas. Así que toma el tiempo de reflexionar sobre el plazo que te diste: tal vez ahí esté el bloqueo. Y déjame compartirte un secreto: por lo general, mis clientes tienden a poner se plazos demasiado cortos. ¿Qué me dices del tuyo?
No tomaste en cuenta tu situación de inicio
Te enfocaste tanto en la meta, en lo que querías lograr, que se te olvidó diagnosticar desde dónde estabas partiendo. Ahora bien, tu situación de inicio no es un detalle sin consecuencia.
Pon dos personas con una meta similar y obsérvalas: no disponen de los mismos conocimientos y habilidades, no cuentan con los mismos recursos internos y externos; por lo mismo, no van con el mismo paso, no encuentran las mismas dificultades ni lidian con los mismos obstáculos ¿Esto significa que una podrá alcanzar la meta y la otra no? ¡No! ¡De ninguna manera! Sólo significa que de acuerdo a su situación de partida, cada una tendrá un camino específico: su camino, su proceso muy particular, único, tan único como la persona misma. En términos de operatividad, eso es muy importante porque aunque su meta sea similar, cada una deberá de atender factores críticos muy distintos para poder alcanzar su objetivo.
Así que toma el tiempo de revisar y diagnosticar más a fondo desde donde iniciaste: al tener más claro cuál era tu situación exacta, de qué disponías y de qué no, qué había intentado ya y qué no, sabrás qué hacer para actuar de manera mucho más coherente y eficiente en pos de tu meta.
No sigues un plan
Esto en muy común cuando se trata del ámbito personal: seguir un plan le parece a muchos poco «sexy,» poco poético y lo puedo entender hasta cierto punto. Porque muy bien puedes fluir con la vida, disfrutarla en el aquí y el ahora y al mismo tiempo sostener con un plan tus aspiraciones y ambiciones más entrañables. No es antagónico y por como lo veo, es clave para proteger y nutrir tu liderazgo y tu libertad personal:
Si no diseñas tu propio plan de vida, es probable que caigas en el plan de otra persona. Y adivina qué han planeado para ti: no mucho – Jim Rohn
Por lo tanto, cuando tienes un objetivo significativo e importante para ti – personal o profesional, específico o general, a corto, mediano o largo plazo – es crucial que lo sostengas con un buen plan de acción. Lo importante del plan de acción no radica tanto en los detalles – estos los vas aterrizando y puliendo sobre la marcha, mediante un proceso de introspección, prueba y error – sino en lo coherente y potenciador de la estrategia global.
Si no sabes por donde empezar para elaborarlo – o si tiendes a perderte en los detalles -, imagina simplemente que ya alcanzaste tu objetivo y pregúntate: ¿Cómo lo logré? ¿Qué fue lo que hice? ¿Qué dejé de hacer?¿En qué orden? y plasma todo eso en un esquema. Éste será una primera estructura que tendrá el mérito de sacarte de la confusión y ponerte nuevamente en marcha hacia tu objetivo.
Pierdes constantemente el foco
No sabes cómo mantener buenos niveles de concentración y no desviar la vista de tu prioridad número uno: tu objetivo.
Las circunstancias del momento, las exigencias de tu entorno, tu propia dificultad para mantener intactas tu atención e intención, un autocuidado insuficiente en cuestiones de descanso y relajación pero también de estímulo y activación… se unieron para nublarte la mente y desviarte poco a poco de tu camino. Seguiste tomando acción pero sin saber para qué y fue como disparar flechas al aire sin poder ver siquiera la diana. Con toda razón no le atinaste.Lograr altos niveles de claridad y enfoque es una habilidad que se adquiere y entrena mediante un estilo de vida y de trabajo saludables y estimulantes. Sostenerlos en el tiempo hasta alcanzar un objetivo requiere un poco más que eso: la ayuda de un profesional debidamente formado para ayudarte a lograrlo.
Pierdes facilmente la motivación
Tal vez perdiste la motivación en camino porque, como lo vimos anteriormente, este objetivo no es tuyo y por lo mismo no te mueve, literalmente. O tal vez tienes la costumbre de apoyarte solamente en motivadores externos (marcas de reconocimiento, contenido inspirador y motivacional, señas exteriores de éxito) que si bien dan un shot de motivación, no la nutren ni potencian a mediano y largo plazo.
Por lo mismo, necesitas aprender a activar y fortalecer desde dentro una verdadera dinámica de crecimiento estimulante, operativa, placentera y saludable. Para lograrlo, te invito a que tomes el tiempo de detectar cuáles son tus motivadores internos y que aprendas a alimentarlos y fortalecerlos constantemente. En base a eso, puedes retomar tu objetivo y revisar tu plan de acción de tal manera que respeten y activen constantemente esos motivadores internos.
No pides ayuda
Por autoexigencia o perfeccionismo, por miedo o vergüenza o simplemente porque no se te ocurre que existen personas y métodos que te pueden regresar en tiempo récord a a una verdadera dinámica de crecimiento, no pides ayuda. También intuyes que podrías resolverlo tú a solas y en cierta medida estás en lo cierto: tienes la capacidad natural de resolver tus problemas o alcanzar tus metas. Todos la tenemos. Pero si quieres asegurarte
1) de lograrlo para este objetivo en particular, que tanto te importa y tanto te está costando y
2) de que el proceso no sea tan largo, confuso y desgastante
vas a necesitas apoyarte en un método: un método mucho más rápido y eficiente que tu capacidad natural.
Ese método existe, se llama coaching y es tu mejor aliado para activar, potenciar y sostener tu desarrollo personal y profesional de manera consciente, estimulante y placentera.


Deja un comentario