8 motivos por los cuales no logras alcanzar tus objetivos

Isabelle Lecurou

El objetivo… no es tuyo

Es el fruto de expectativas ajenas (de tu familia, de tu pareja, de tu medio social, cultural o profesional) y por lo tanto de conceptos y creencias (en torno a lo que hay que ser y hacer) que no son tuyas o que ya no son tuyas. Inconscientemente (o tal vez no tanto) estás intentando encajar en cierta idea de lo que es ser exitoso en el trabajo y realizado en la vida personal que sin embargo (ya) no compartes.

Por lo tanto, se podría decir que, en cierta manera, al no alcanzar este objetivo te estás autocuidando: no permites que tu vida se encamine hacia metas que no te llenan ni te corresponden. Sin embargo, y ya lo sabes, no puedes seguir de manera saludable con esta dinámica puramente reactiva. Es tiempo para ti de cortar con esas lealtades ocultas y de emprender el proceso que te permita activar tu liderazgo personal para forjar tu propio camino de vida.

No sabes definirlo

No sabes medir el plazo de alcance

No tomaste en cuenta tu situación de inicio

Te enfocaste tanto en la meta, en lo que querías lograr, que se te olvidó diagnosticar desde dónde estabas partiendo. Ahora bien, tu situación de inicio no es un detalle sin consecuencia. 

Pon dos personas con una meta similar y obsérvalas: no disponen de los mismos conocimientos y habilidades, no cuentan con los mismos recursos internos y externos; por lo mismo, no van con el mismo paso, no encuentran las mismas dificultades ni lidian con los mismos obstáculos ¿Esto significa que una podrá alcanzar la meta y la otra no? ¡No! ¡De ninguna manera! Sólo significa que de acuerdo a su situación de partida, cada una tendrá un camino específico: su camino, su proceso muy particular, único, tan único como la persona misma. En términos de operatividad, eso es muy importante porque aunque su meta sea similar, cada una deberá de atender factores críticos muy distintos para poder alcanzar su objetivo.

Así que toma el tiempo de revisar y diagnosticar más a fondo desde donde iniciaste: al tener más claro cuál era tu situación exacta, de qué disponías y de qué no, qué había intentado ya y qué no, sabrás qué hacer para actuar de manera mucho más coherente y eficiente en pos de tu meta.

No sigues un plan

Por lo tanto, cuando tienes un objetivo significativo e importante para ti – personal o profesional, específico o general, a corto, mediano o largo plazo –  es crucial que lo sostengas con un buen plan de acción. Lo importante del plan de acción no radica tanto en los detalles – estos los vas aterrizando y puliendo sobre la marcha, mediante un proceso de introspección, prueba y error – sino en lo coherente y potenciador de la estrategia global.

Si no sabes por donde empezar para elaborarlo – o si tiendes a perderte en los detalles -, imagina simplemente que ya alcanzaste tu objetivo y pregúntate: ¿Cómo lo logré? ¿Qué fue lo que hice? ¿Qué dejé de hacer?¿En qué orden? y plasma todo eso en un esquema. Éste será una primera estructura que tendrá el mérito de sacarte de la confusión y ponerte nuevamente en marcha hacia tu objetivo. 

Pierdes constantemente el foco

No sabes cómo mantener buenos niveles de concentración y no desviar la vista de tu prioridad número uno: tu objetivo.

Las circunstancias del momento, las exigencias de tu entorno, tu propia dificultad para mantener intactas tu atención e intención, un autocuidado insuficiente en cuestiones de descanso y relajación pero también de estímulo y activación… se unieron para nublarte la mente y desviarte poco a poco de tu camino. Seguiste tomando acción pero sin saber para qué y fue como disparar flechas al aire sin poder ver siquiera la diana. Con toda razón no le atinaste.Lograr altos niveles de claridad y enfoque es una habilidad que se adquiere y entrena mediante un estilo de vida y de trabajo saludables y estimulantes. Sostenerlos en el tiempo hasta alcanzar un objetivo requiere un poco más que eso: la ayuda de un profesional debidamente formado para ayudarte a lograrlo.

Pierdes facilmente la motivación

Tal vez perdiste la motivación en camino porque, como lo vimos anteriormente, este objetivo no es tuyo y por lo mismo no te mueve, literalmente. O tal vez tienes la costumbre de apoyarte solamente en motivadores externos (marcas de reconocimiento, contenido inspirador y motivacional, señas exteriores de éxito) que si bien dan un shot de motivación, no la nutren ni potencian a mediano y largo plazo.

Por lo mismo, necesitas aprender a activar y fortalecer desde dentro una verdadera dinámica de crecimiento estimulante, operativa, placentera y saludable. Para lograrlo, te invito a que tomes el tiempo de detectar cuáles son tus motivadores internos y que aprendas a alimentarlos y fortalecerlos constantemente.  En base a eso, puedes retomar tu objetivo y revisar tu plan de acción de tal manera que respeten y activen constantemente esos motivadores internos.

No pides ayuda

Por autoexigencia o perfeccionismo, por miedo o vergüenza o simplemente porque no se te ocurre que existen personas y métodos que te pueden regresar en tiempo récord a a una verdadera dinámica de crecimiento, no pides ayuda. También intuyes que podrías resolverlo tú a solas y en cierta medida estás en lo cierto: tienes la capacidad natural de resolver tus problemas o alcanzar tus metas. Todos la tenemos. Pero si quieres asegurarte

1) de lograrlo para este objetivo en particular, que tanto te importa y tanto te está costando y

2) de que el proceso no sea tan largo, confuso y desgastante 

vas a necesitas apoyarte en un método: un método mucho más rápido y eficiente que tu capacidad natural.

Ese método existe, se llama coaching y es tu mejor aliado para activar, potenciar y sostener tu desarrollo personal y profesional de manera consciente, estimulante y placentera.

Isabelle Lecurou

Deja un comentario

Deja un comentario