Nuestro inconsciente toma al pie de la letra lo que nos decimos a nosotros mismos y tiende muy fácilmente a hacerlo realidad en el mundo objetivo. Es por lo tanto muy importante ser cuidadosos con las palabras que nos rodean y con las que cruzan nuestra mente.
Las palabras, expresiones, dichos y metáforas con los cuales nutres tu mundo interior no son neutras e inofensivas.
Muy al contrario : tanto lo que te dices a ti mismo como tu manera de pensar determinados conceptos básicos como éxito, familia, amor o dinero influye de manera drástica tu experiencia concreta y tu capacidad de crecimiento y realización personal y profesional.
Palabras motor vs palabras freno
Las palabras son a la vez motor y/o freno: te pueden hacer crecer o te pueden bloquear, te pueden impulsar, motivar o al contrario paralizar; te pueden tranquilizar y brindar confianza o pueden ser causa de angustia y miedo.
Las palabras no son neutras: son portadoras de emociones y la emoción es lo que te mueve o paraliza. Las palabras siempre generan una reacción.
Es un básico del mindset de cualquier persona que procura mantenerse en una dinámica de aprendizaje y crecimiento.
- Cuando las cosas no van como quiere, prefiere pensar resultado y no fracaso. Un resultado se analiza, se ajusta y por ende se puede mejorar: abre nuevas perspectivas y posibilidades de acción. El término fracaso, en cambio, se oye como la conclusión poco gloriosa de una serie de fallas irrecuperables: decreta un hasta aquí frustrante y paralizante.
- Tampoco usará mucho la palabra intentar sino que hablará de preferencia de lo que hace porque intentar es darse un margen para fracasar mientras que hacer es simplemente tomar una serie de decisiones y acciones en pos de un objetivo específico. ¿Funcionará? ¿No funcionará? La persona que hace es una persona que también se hace cargo de que funcione, lo cual implica muchas veces, como lo acabamos de ver, aceptar que los resultados esperados no se den a la primera sino después de cierto período de prueba y error (1).
- En el mismo orden de ideas – y para terminar con esta serie de ejemplos – una persona con una mentalidad de crecimiento (mindset) preferirá asumir el hecho de que no quiere hacer determinadas cosas a que no puede. Decir no puedo es dar a entender (pero más importante, es decirse a si mismo) que una parte de la toma de decisión nos escapa, que es cosa del destino, de las circunstancias o de la voluntad de un tercero. En cambio, decir no quiero es asumir nuestra capacidad de decisión, elección y priorización: es poder y libertad personal.
Estos son tres ejemplos que te muestran hasta qué punto tu experiencia depende muchísimo de tu lenguaje y discurso interior. Si aspiras a crecer y realizarte – y asumo que sí ya que estás leyendo este post – te toca a ti hacer consciencia de la calidad de tu espacio mental y cuidar de tu vocabulario para generar en ti y en los que te rodean emociones que impulsan y estimulan en lugar de emociones que debilitan y paralizan.
Palabras veneno vs palabras ungüento
De la misma manera que hay palabras motor y palabras freno, hay palabras veneno y palabras ungüento, palabras que te reprimen y hieren y palabras que te sanan y potencian.
En este sentido, es importante que estés muy atento a la representación que tienes de ti mismo y con esas características que te atribuyes (y dejas que terceros te atribuyan) como si fueran verdades absolutas: soy flojo; no soy tan inteligente; no soy paciente; no soy meticulosa; no tengo talentos para, soy demasiado (perfeccionista, lento, envidiosa, joven, viejo); no soy lo suficientemente (inteligente, astuto, bella, especial, famoso, joven, rico).
Lo malo es que actuamos y nos comportamos de acuerdo a esta representación, a esta idea que tenemos de nosotros mismos: las creencias relacionadas con nuestra identidad (lo que somos o más bien lo que creemos que somos) son de hecho las mas potentes – para bien o para mal.
Cuando piensas por ejemplo cosas como: no soy capaz de hacer prosperar mi empresa, todavía te dejas la posibilidad de mejorar tus habilidades ya que así como no eres capaz de hacer algo puedes aprender a ser capaz de lograrlo (2).
En cambio, cuando piensas que definitivamente y por mucho que lo desees e intentes nunca serás un verdadero empresario o empresaria (vale para artista, científica o lo que tú quieras) porque eso no es para ti, no es lo que tú eres – como si se tratara de un rasgo de identidad predeterminado, con el cual unos nacen y otros no – entonces te (auto)prohibes toda oportunidad de desarrollar y hacer prosperar tu proyecto (profesional en este caso pero vale para los proyectos de vida) de manera coherente, eficiente y saludable. Avanzarás sí e incluso, tal vez, crecerás pero mediante una lucha interna que te generará mucho desgaste, frustración y estrés (3).
Recuerda: el ser humano es demasiado complejo y dinámico como para reducirse a dos o tres rasgos de carácter, cuatro habilidades predeterminadas y una que otra capacidad medianamente pulida. Eres un mundo y antes de pretender reducirte a un listado de calificativos, toma el tiempo de descubrirte y conocerte.
Te toca aquí hacer un gran trabajo de autoconocimiento e introspección porque sino «es como si fueras sordo y ciego respecto a ti mismo» (Françoise Kourilsky) y esto limita y frena muchísimo tu desarrollo y crecimiento, tanto personal como profesional.
Redacta tu diccionario personal
Hay muchas maneras de emprender un trabajo de introspección y toma de consciencia en cuanto a nuestro discurso interior. Aquí te propongo una que espero te ayude a retomar un poco el control del vocabulario con el cual determinas tu realidad y tu manera de ser y hacer en ella.
Si resumieras tu Proyecto y Propósito de Vida en una decena de palabras claves ¿cuáles serían? Familia? Prosperidad? Libertad? Riqueza? Fraternidad? Inteligencia? Armonía? Salud? Éxito? Fama? Tolerancia? Naturaleza? Igualdad? ¿Con qué palabras expresarías lo que es importante para ti, lo que necesitas manifestar y experimentar para sentirte realizado? Te invito a reflexionarlo y a escribir tu propia lista de palabras claves antes de continuar a leer este post.
Estas 10 palabras expresan lo que es realmente importante para ti: son tus valores. Respetarlas y nutrirlas es fuente inagotable de crecimiento. Darles la espalda causa en cambio un estado de frustración y estancamiento continuo. Pero para respetarlas y traducirlas en hechos concretos, tienes que tener muy claro cual es el significado PARA TI de cada una de esas diez palabras.
Uno de los mayores errores es creer que las palabras tienen una especie de significado absoluto: si fuera el caso, no hubiera tantos problemas de comunicación ni tanta necesidad de explicar e ilustrar lo que quisimos o no decir. El significado depende de quien emite la palabra, de quien la recibe y del contexto en general.
Por lo cual, cuando tú y yo pensamos la palabra Familia o la palabra Exito, no visualizamos lo mismo y su carga emocional es muy diferente para cada uno de nosotros. Lo mismo pasa con la palabra Felicidad: ¿cuál será su significado para ti? ¿Cómo la plasmarías? ¿Cómo te imaginas siendo feliz? ¿Andando por el mundo en un jet privado, administrando diez empresas y ganando millones o escribiendo un libro en tu casa de la playa y oyendo a lo lejos las risas de tus hijos? ¿Ninguna de las dos? ¡Por supuesto que no! Tú eres único y por eso mismo es necesario que tomes el tiempo de descubrir cómo entiendes tú esta palabra o cualquier otra que forme parte de tu lista y diccionario personal.
La carga emocional de las palabras que pronunciamos, pensamos o escuchamos tienen un gran impacto en nosotros. Más allá de su significado – bastante relativo como lo acabamos de ver – lo que importa es su impacto en tu estado mental, emocional y fisiológico, ese estado desde el cual tomas o no acción hacia las metas personales y profesionales que son para ti sinónimo de crecimiento y realización plena.
Pero lo maravilloso es que la calidad de tu vocabulario y de tus pensamientos depende totalmente de ti y de la decisión que tomes al respecto: llenar tu espacio vital de palabras potenciadoras, estimulantes, sanadoras y motivantes, que te brindan confianza, optimismo y bienestar o dejarte controlar y paralizar por palabras freno, limitantes, hirientes y desalentadoras. Tú tienes el mando
¿Qué decides?
- Este enfoque es de hecho precisamente el que se implementa en un proceso de coaching, lo cual explica porque las personas que contratan este acompañamiento obtienen siempre mayores resultados. Piénsalo
- Aprender a ser capaz de es decir aprender a hacer tuya una habilidad que nadie puede transferirte (como andar en bicicleta. liderar un equipo o crear una vida que te hace feliz) es probablemente uno de los mayores aportes del coaching puesto que es la única disciplina de acompañamiento que es capaz de ayudarte a integrar ese tipo de aprendizajes.
- No sólo importa tu crecimiento sino la calidad del mismo: demasiadas personas se apoyan en un desempeño desgastante y generador de agotamiento y estrés. Aquí en cambio abogamos por un Desempeño Elegante, respetuoso de la ecología de la persona.
Deja un comentario