Estés en el umbral de un proyecto importante o en una etapa ya muy avanzada del mismo, te conviene pensarlo desde el enfoque que te voy a exponer a continuación ¿Por qué motivo? Porque sólo el disfrutar de tus actividades profesionales es lo que te permitirá combinar alto desempeño y realización plena.
Soy consciente de que en muchos medios sigue prevaleciendo la idea según la cual el alcanzar objetivos significativos e importante sólo se logra mediante una disciplina de hierro y sacrificios de toda índole. Diariamente nos ofrecen ejemplos de personas que lograron «el éxito» de esta manera, invitándonos a seguir su ejemplo y a emular su camino. Pero diariamente también se va destapando lo desgastados, agotados e infelices que llegan a ser esas mismas personas.
Eficiencia y bienestar no tienen por qué estar peleados y si bien efectivamente conviene en determinados momentos impulsarnos desde el rigor y la disciplina y abrazar la incomodidad que siempre genera un desempeño alto, no tiene que – ni puede – ser un sistema de trabajo en sí.
Dicho de otra manera, en el 80% de tu tiempo, tendrás que sostener tu proyecto desde otras palancas y una de ellas – entre las más importantes y estimulantes – es el placer.
El placer como motor del éxito
Es un error e incluso una aberración oponer placer y éxito, placer y desempeño, placer y productividad:
En la escuela y en la vida el más importante estímulo de trabajo es el placer […], Solamente este fundamento psicológico conduce al gozoso deseo de los más altos bienes del hombre: el conocimiento científico y la creación artística – Albert Einstein
De hecho, te invito a investigar al respecto lo que dicen las grandes figuras del mundo de los deportes, del emprendimiento, de las ciencias y las artes. Todas las personas que sobresalen de manera significativa y duradera insisten en lo mucho que disfrutan de lo que hacen. Por otra parte, tienen muy claro que el placer que experimentan al llevar a cabo sus actividades es una clave fundamental de su éxito y de su capacidad de mantener altos niveles de desempeño a largo plazo.
Yo juego porque me gusta, porque disfruto ser tenista. Puedo ser el número cinco o el uno y eso no influye en mi rendimiento en la cancha – Rafael Nadal
Lo que influye en su rendimiento, es el placer que experimenta al jugar, independientemente de los resultados alcanzados y por alcanzar. Y por eso mismo alcanza resultados sorprendentes. En este enfoque, el éxito se piensa como siendo un plus, una consecuencia de, el beneficio extra, no la meta en sí y esta manera de visualizar las cosas es precisamente la que permite que se construya y experimente un proyecto profesional (deportivo, científico, empresarial, artístico) realmente significativo, impactante y partícipe de la realización plena de la persona.
O como lo decía el filósofo francés Alain: «Ce n’est pas parce que j’ai réussi que je suis content; c’est parce que je suis content que j’ai réussi»
No es porque tuve éxito que estoy contento. Es porque estoy contento que tuve éxito – Emile Auguste Chartier dit Alain
Esto no quita las largas horas de práctica y entrenamiento del deportista o de reflexión e investigación del científico. No te ahorra el esfuerzo, la perseverancia, el cansancio, las dudas y los momentos de confusión y desaliento pero el construir y sostener tu proyecto desde este concepto de placer – tal y como te lo voy a detallar a continuación – sí que te permitirá respetar tu visión y propósito, mantener el foco hacia tus metas, agudizar tu claridad mental respecto a las diferentes estrategias que te conviene implementar y cultivar esa creatividad sin la cual ningún proyecto profesional dinámico, significativo y motivante se puede sostener en el tiempo.
Los cuatro placeres según el antropólogo Lionel Tiger
En su ensayo titulado The Pursuit of Pleasure (La búsqueda del placer), publicado en 1992, el antropólogo canadiense Lionel Tiger define cuatro tipos fundamentales de placeres:

- El fisioplacer: remite a las experiencias sensoriales en su conjunto. Son los placeres que pueden procurarnos ciertos alimentos, bebidas o perfumes – naturales o artificiales – pero también ciertas sensaciones físicas resultantes de masajes, del ejercicio, del contacto con el agua caliente o fría, de la exposición al sol, etc…
- El socioplacer: es el placer que experimentamos al llevar una actividad en compañía de otras personas (conversar, bailar, festejar, cantar en un coro, hacer la ola en un estadio de futbol, etc)
- El psicoplacer: es el placer que deriva principalmente de actividades que llevamos a cabo individualmente y que nos brindan satisfacción porque nos permiten manifestar uno o varios talentos nuestros y porque logramos reunir la energía y los recursos necesarios para llevarla a cabo. Este placer por lo tanto puede nacer de nuestro éxito al cocinar un buen platillo, al cultivar en nuestro huerto unas fresas deliciosas, al terminar nuestra carrera, al escribir un libro, un artículo o al impartir un curso o una conferencia…
- El ideoplacer: es el placer que nos brinda el ser receptor o creador de entidades «intangibles» (las historias, ideas, pensamientos, teorías… compartidas o expresadas en películas, obras de teatro, música, pinturas, monumentos, libros, manifestaciones artísticas); es el placer que nos brinda resolver un problema (tanto un crucigrama como una ecuación matemática); es en fin el placer que encontramos al estar en la naturaleza o en cualquier entorno que nos conecte con la belleza del mundo (una biblioteca antigua, un museo, la orilla del mar o la cima de una montaña). El ideoplacer es mental, estético y muy pero muy personal.
El placer como palanca clave de tu desempeño
Déjame preguntarte ¿Qué tanto te apoyas en estos cuatro tipos de placeres en tu vida profesional actual?
Quiero pensar que no son ausentes de tu estilo de trabajo: apuesto a que sabes como recargar las pilas tomando un rico café mientras chateas con una amiga o que disfrutas profundamente el diseñar ese nuevo servicio que tanto te enorgullece a pesar del trabajo intensivo que representa. Pero mi invitación es la siguiente. ¿por qué no conviertes esos actos puntuales en un verdadero sistema de trabajo?
Al fin y al cabo, sólo se trata pata ti de tomar una decisión: trabajar bajo los viejos estándares productivistas (generadores de desgaste, frustración y estrés) o integrar el paradigma de un desempeño mucho más consciente, saludable y no por eso menos eficiente. En ambos casos, tendrás que trabajar y a veces trabajar duro pero no es lo mismo impulsar tus esfuerzos desde la coherencia y el disfrute que hacerlo desde el conflicto interno y la negación de ti mismo.
Una vez la decisión tomada, puedes empezar con un delicioso trabajo de reflexión y introspección.
- ¿Que harías para brindarte fisioplaceres? Se trata aquí de revisar por ejemplo lo que comes y bebes cuando trabajas, la decoración, la luz, la temperatura, el entorno natural, la limpieza, lo que hueles, lo que oyes y apuntar qué quisieras a cambio o qué más quisieras al respecto para nutrir ese placer de los sentidos que tiene una parte tan activa en la calidad de tu desempeño.
- ¿Que harías para brindarte socioplaceres? Se trata de idear momentos de convivio y de colaboración que realmente te nutran y energicen ¿Con qué tipo de personas te gusta colaborar? ¿Qué perfil de equipo(s) quisieras diseñar y liderar (en tu empresa o institución)? ¿Qué tipo de eventos te gustaría organizar?¿En qué tipo de convivios te motivaría participar? Porque muy probablemente ya participas en convivios y colaboraciones diversas en tu trabajo pero ¿qué tanto te llenan, te estimulan, te agradan y te permiten crecer y realizarte profesionalmente?
- ¿Qué harías para brindarte psicoplaceres? Se trata para ti de determinar cuáles son las actividades que disfrutas realizar, las que más te gustan entre todo lo que haces o las que te gustaría llevar a cabo si fuera posible. Para potenciar tu desempeño, te conviene diseñar tu proyecto de manera que tú te haces cargo personalmente de las actividades que disfrutas en ese rubro y delegas las que no.
- ¿Qué harías para brindarte ideoplaceres?¿Que problemas te gustaría resolver? ¿Qué hipótesis, qué problemática, qué cuestión te estimularía realmente ahondar?¿Sobre qué temas y teorías disfrutarías estudiar e investigar?¿Sobre qué temas y cuestiones disfrutarías enseñar y compartir tus conocimientos? Pasemos a la otra parte: ¿eres consciente del impacto del arte, de la naturaleza, de la literatura, de la música…. en tu desempeño profesional?¿Cómo podrías nutrirte, energizarte, inspirarte, motivarte, enfocarte… gracias a todas estas manifestaciones? Y ¿Cuáles son las que a tí te servirían en este sentido?

Desarrollar un proyecto importante forzosamente requiere tiempo y la capacidad de sostener en ese lapso un nivel de desempeño por lo menos óptimo.
El trabajo, la disciplina, el compromiso son imprescindibles pero ¿quien dijo que también el desgaste, el estrés, el agotamiento y la frustración? Es más, todos los profesionales que requieren alcanzar constantemente niveles de alto desempeño lo muestran y demuestran: para lograrlo, lo primero que necesitan gestionar y, si lo pueden, anular es precisamente esto: el desgaste, el estrés, el agotamiento y la frustración. Entonces ¿por qué seguimos persiguiendo el éxito de nuestros proyectos mediante un ruta tan absurda y para muchos, ineficiente?
Trabajo tendrás y mucho. Momentos de confusión y preocupación, también. Así que de antemano diseña un sistema y un estilo de trabajo que te permitan crecer en armonía, desde el autoconocimiento, el autorespeto y el autocuidado.
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Me ha resultado sumamente interesante tu artículo. A menudo pensamos que para obtener logros debemos pagar una cuota de infelicidad en el proceso, cuando como bien dices, no tiene que ser así. Las personas felices son más productivas, entonces para mi guarda muchísima lógica que si se coloca el disfrute personal de por medio, seguramente se obtendrán resultados muy positivos.